Todos tenemos algún familiar o amigo que utiliza los cigarrillos electrónicos aduciendo que con ellos cuidan su salud. Sin embargo, esto no es verdad ya que estos aparatos son peligrosos, ya son una fuente de nicotina y adicción disfrazada de tecnología.

Y no es casual que las grandes compañías, que fabrican los cigarrillos tradicionales a nivel mundial, se encuentren detrás de este millonario negocio de escala planetaria. Con buenas campañas de marketing y sin mostrar pruebas científicas, nos quieren hacer creer que son “sanos” y que no tienen ningún tipo de riesgo para nuestra salud.

Más allá de las campañas de marketing también se suman las nuevas tecnologías, que ayudan a desviar la atención del consumidor. Los cigarrillos electrónicos son vendidos en lugares exclusivos y minimalistas donde la adicción al producto se presenta como novedades tecnológicas, al igual que un nuevo tipo de móvil.

¿Por qué se pueden vender si hacen mal?

La respuesta es que en la mayoría de los países existe un vacío legal respecto a esta nueva tecnología. Aunque en algunos países están prohibidos, se siguen comercializando y difundiendo a través de la publicidad en televisión, radios y en las ballas callejeras.

cigarrillos electrónicos

Los cigarrillos electrónicos: una tecnología muy peligrosa para tu salud

La presión de las grandes compañías tabacaleras que lo venden, y la cantidad de millones de dólares que se mueven es tan grande, que poco puede hacer la legislación vigente en cualquier país.

¿Qué peligros tiene el cigarrillo electrónico?

El problema principal de estos aparatos electrónicos es que son dispositivos que generan un aerosol a partir de un líquido. Este contiene productos químicos potencialmente tóxicos en concentraciones más bajas que en el tabaco, pero superiores a la contaminación del aire.

En los primeros modelos que aparecieron en el mercado eran bastante ineficaces en la liberación de nicotina. Eso era debido a que las partículas eran demasiado grandes, y esto dificultaba y retrasaba su absorción, reduciendo así la capacidad de producir adicción. Pero, con las nuevas versiones solucionaron esa dificultad por lo favorece la absorción de nicotina.

En aparatos más modernos también mejoró la duración y calidad de las baterías, y así se aumentó la potencia de funcionamiento del producto. Así, podemos afirmar que estos nuevos dispositivos son más perjudiciales que las primeras versiones.

Los problemas para la salud

El aerosol de los cigarrillos electrónicos tiene los siguientes componentes:

  • La nicotina está entre 6 y 22 mg por cartucho lo que es un verdadero “veneno” para nuestros pulmones, y superiores a las etiquetadas.
  • Al calentar propilenglicol o glicerina vegetal se producen naturalmente Formaldehído y otros aldehídos.
  • Al crear vapor se producen también toxinas y sustancias saborizantes que sufren una degradación térmica, muy nocivas para la salud.

Para resumir, puede afirmarse que los cigarrillos electrónicos no cambian el consumo de tabaco por el vapeo. Hacen un uso combinado de ambos, lo que significa que se aumenta la concentración de todas las sustancias nocivas del mismo.