La web, tal como la conocemos, nació hace unos pocos años. Fue en 1989 cuando Tim Berners-Lee, un científico propuso un sistema para gestionar la información entre los investigadores. Desde ese comienzo rudimentario fue evolucionando a través de distintos modelos tecnológicos hasta el actual web 3.0.

Desde una web estática, o 1.0 donde el usuario es pasivo con respecto a la información que recibía, hasta una web 3.0 donde quien navega por internet no solo es consumidor de la información, sino que se transforma en “presumidor” o creador de la información.

¿Cómo evolucionó la web hasta la actualidad?

Al comienzo de la web, allá por los años 90, solo existía un tipo de web a la que se la llamó 1.0. Esta se caracterizaba por ser de solo lectura y se limitaba a mostrar información a los usuarios que la consumían, y los pocos que podían acceder a internet. Eran páginas estáticas sin ningún tipo de interactividad.

Años más tarde llegó la web 2.0, o también llamada “colaborativa”, donde el consumidor o usuario ya no era pasivo para recibir la información, sino que empezaba a hacer sus aportes. Esto se materializaban a través de comentarios, aportaban conocimientos y sus puntos de vista. Dentro de este tipo de web se distingue la famosa Wikipedia.

Y luego llegó la web 3.0, la “web semántica” donde la navegación tiene estrecha relación con los gustos del usuario.

¿Pero qué es la web 3.0?

Los estudiosos de la comunicación la definen como “un nuevo paradigma en materia de internet”. Y esto porque permite una forma de interacción proactiva, donde el consumidor se transforma también en productor de la información (al que se lo denomina como presumidor).

Pero los usuarios no solo interactúan con la web, a través de los llamados recursos interactivos como los foros, chats o mails, sino que la interacción también se da entre los consumidores entre sí.

En cuanto a la búsqueda de la información surge el concepto de “personalización”. Es decir que cada usuario o consumidor recibe solamente lo que le interesa, sin tener que procesar todo un cúmulo de información que no es de su interés.

Es una revolución en internet y un verdadero cambio de concebir la información, e implica también una evolución tecnológica. Para ello se aplican nuevos lenguajes, nuevas técnicas de búsqueda y de almacenamiento de la información.

La web 3.0 es “inteligente” y se basa en nuestros gustos, hábitos, preferencias y se relaciona con el contexto de búsqueda de cada persona. Un concepto avanzado sin dudas.