Los videojuegos pueden llegar a provocar una verdadera adicción si no se controla. Algunos expertos avisan de que los niños que no cogan buenos hábitos con los juegos pueden terminar con un problema de la adicción a los videojuegos severo comparable a los de las drogas.

Actualmente ya se registran algunos casos de adicción a los videojuegos, entre 8-10 casos anuales por centro de salud. Por ello, algunos centros de salud ya estan proponiendo campañas para enseñar y controlar las pautas de estos juegos desde la infancia.

El principal factor que es que los dispositivos electrónicos con conexión a internet permiten jugar a online y son productos muy adictivos. Esto afecta tanto a niños como niñas, ellos a los juegos y ellas a las redes sociales. También los factores como los riesgos genéticos, neurobiológicos y medioambientales condicionan una mayor vulnerabilidad.

Los niños y jóvenes son los más sensibles porque están en la fase de maduración del área frontal, por lo que la impulsividad es muy alta. Un diagnóstico a tiempo, y la derivación a un psiquiatra infantil o al psicólogo podría prevenir futuros problemas. Actualmente no existen medicamentos para este tipo de adicciones.

En este sentido, muchos pediatras aconsejan una educar a los niños para prevenir enseñandoles los riesgos de las nuevas tecnologías desde un punto de vistra constructivo. De nada sirve eliminar los dispositivos o apartarlos de los pequeños porque podría provocar un mayor problema de la adicción a los videojuegos. Los videojuegos pueden aportar beneficios a los niños como tener mejores reflejos, vista rápida o mejorar la percepción de espacio. O también descubrir materias que no pueden apreciarse en un juego de mesa.

El problema es real cuando la persona se pone irritable, nerviosa o con ansiedad cuando no juega o tiene que dejar de jugar. Además también puede perder el control del sueño o, finalmente, tener problemas familiares, laborales o sociales.